viernes, 25 de enero de 2013

25/01/13

Las vacaciones han venido como caídas del cielo. No, no han sido hasta ahora, duraron hasta el diez de este mes que volvi manos a la obra. He tardado todo este tiempo por falta de recursos, no por vagancia como much@s pensareis. Hasta ayer no teníamos internet en casa, así que solo podía acceder al cyber espacio en pequeños lapsos temporales que tenía en el trabajo, lo justo para echarle un vistazo fugaz al facebook. Como iba diciendo, estas mini vacaciones me han venido como anillo al dedo, llegar a casa en la víspera de navidad, justo para comer en família, como el anuncio de los turrones, muy emotivo. Pasar quince días rodeado de los amigos y la família, la família y los amigos, tanto monta, monta tanto, mis amigos son mi família y mi família son mis amigos. Puede celebrar esta estancia entre los mios como una recarga de pilas, dispuesto de nuevo a enfrentarme a mi nueva vida. Ante todo, muchas gracias a tod@s por estar ahí. En estos días también he hecho algún tattoo del cual estoy muy orgulloso,  tanto del resultado como de la confianza depositada en mi.



De vuelta a la realidad germana, con sus dificultades, sus nuevos retos y los que no había cerrado con anterioridad. A por ellos!!
Aunque en mi tierra el húmedo frío también caló en mí, el regreso ha sido "enfarinat", las calles se bañan cada dos días de un fino mantel albino que al cabo del día, por donde se circula con mayor abundancia se torna pardo, mientras que en los alrededores de mi nueva casa se mantiene impoluto en su mayoría, el resto se torna color marfil tirando al amarillo. Cada mañana descubro un poco más el bosque colindante, inmenso y absorvente. Los pájaros sobrevuelan por encima de mi con su batir de alas y sus cantos, la mayoría estridentes pero no por ello desagradables, es la misma sensación que me inunda al pasar entre los arboles, la naturaleza me absorve. Ahora, también siento una gran desilusión al no poder escuchar o entender la história que me cuenta cada día los arboles al pasar junto a ellos, ¿cuantas cosas habrán visto en su larga vida, cuantas histórias habrán contado los más viejos a los que surgen nuevos para sucederlos y mantener este inmenso bosque vivo?
Un chiribiri que con las bajas temperaturas, nunca positivas, se convierte en copos de nieve, tres días sin cesar, con su constante intención de teñirlo todo de blanco. Lo que en un principio me parecía algo sumamente bello, empieza a fastidiarme. No me importa el color lechoso, no me importa el frío, lo que me molesta es la pesadez del día gris he impersonal. Deseo fervor los días de sol, aunque son más fríos, dentro de casa se esta caliente y su luz entra por las ventanas y lo inunda todo de un cálido color dorado.
Por fin nos ha visitado, fue la mañana de ayer, el cielo parecia despejado, el manto gris que nos cobija parecia más azulado, finalmente por el horizonte se asomaban unos tímidos rayos de luz, el sol hizo su aparición "estelar". Duró lo que duró, unas horas, hasta que las nubes aparecieron con su decisión y atrevimiento y lo han engullido volviendo a los sombrios días. Desde dentro de casa fue todo un lujo, bueno y fuera también, aunque las temperaturas bajan en picado, menos ocho grados centígrados me ha dicho Marc, ayer fue el primer día que no me fige en el termometro de la farmacia.
Cada mañana, después de salir con la perra por el bosque y hacer algún que otro que hacer casero, me dirijo al trabajo con el "strassebahn"(tram) y en el recorrido de once minutos y seis paradas, en la tercera hay una farmacia que me informa con la típica cruz luminosa que hace de reloj y termometro a la vez. En todos estos días que no os he escrito por falta de internet, no ha superado los cero grados. Uno tiene una capacidad de adaptación sorprendente. Nos hemos adaptado al no tener cocina todavía, echo de menos el cocinar, uno de mis momentos que me dedico a mi mismo, es una forma de meditación. No nos va mal, es decir, no quiere decir que comamos mal, ensaladas, nuddels, a veces usamos la cocina de la furgoneta y muchas otras comemos fuera. Una de las cosas buenas de Darmstadt, es que sitios para comer no faltan, hay una gran variedad donde elegir, entre estilos y precios.
La casa va pareciendo cada vez más casa, se va amueblando poquito a poquito y con ello vamos ordenando el desorden, pero como no tenemos muy claro lo de la recogida de basuras, hemos acumulado cartones y papeles, basura orgánica, bolsas llenas de plásticos y envases, por cierto, ¿que esta pasando con lo de "envas on vas?". Aquí, cada vivienda, edificación, tienen varios contenedores, uno para los papeles y cartones, otro para la orgánica, otro para el "rebuig" y luego tienes unas bolsas amarillas, que todavía no se donde hacerme con ellas, para plástico y derivados. Entonces hay unos días  y que tampoco tengo claros cuales son, que tienes que sacar los contenedores a la calle y pasan a recogerlos. Si no has hecho bien la selección, no los recogen.
Bueno se me acaba el tiempo, tengo que ir a trabajar y todavía no os he puesto los trabajos que he ido haciendo desde que estoy aquí, aqui van unos cuantos.




 






























                                            









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